
Resident Evil: Noche cero: cuando el miedo no funciona

- La nueva adaptación de la saga de Capcom lleva a la gran pantalla una historia de supervivencia, misterio y terror.
- Una película que intenta recuperar la esencia de los videojuegos, pero que no consigue convencer ni provocar el miedo esperado.
Para todos los fanáticos de los videojuegos llega a la gran pantalla Resident Evil: Noche cero, una película basada en la serie de videojuegos homónima de Capcom. La cinta toma como referencia los primeros videojuegos de la saga y recupera algunos de los elementos que han convertido a Resident Evil en una de las franquicias de terror más conocidas.
La película nos presenta a Bryan, un mensajero de suministros médicos cuya misión es entregar urgentemente un paquete misterioso en el Hospital General de Raccoon. Durante el trayecto, Bryan discute por teléfono con su novia sobre el embarazo de ella cuando, sin querer, atropella a una mujer. Asustado, se baja del vehículo para socorrerla, pero pronto descubre que su comportamiento es extraño y que algo no parece normal.

Una historia que pierde fuerza
Bryan intenta huir y termina escondiéndose en una casa donde descubre a varias personas con comportamientos similares. Es entonces cuando empieza a comprender que algo grave está ocurriendo. A partir de ese momento, la película intenta construir una atmósfera de tensión y misterio mientras el protagonista busca una explicación a lo que está sucediendo a su alrededor.
Sin embargo, la historia no consigue mantener el suspense durante demasiado tiempo. Algunas situaciones resultan previsibles y la construcción de los personajes no termina de generar la tensión necesaria para que el espectador se implique en lo que está ocurriendo. La película parece tener todos los ingredientes para construir una historia de terror, pero no consigue combinarlos de una manera convincente.
Mucho ruido y poco miedo
Entré al cine emocionada por ver la película y salí horrorizada, pero no precisamente por el miedo. La principal decepción está en que una saga como Resident Evil, que cuenta con una enorme comunidad de seguidores y un universo lleno de posibilidades, parece desaprovechada en esta adaptación.
Aunque encontramos referencias y elementos reconocibles para los seguidores de los videojuegos, estos no son suficientes para compensar una película que por momentos resulta poco creíble y carente de la tensión que cabría esperar. Las escenas que deberían provocar miedo terminan teniendo un efecto contrario y algunas decisiones narrativas hacen que la experiencia resulte más frustrante que aterradora.






