Isco y el Mundial: La oportunidad que el fútbol le debe

El talento, la experiencia y su gran temporada vuelven a colocar a Isco a las puertas de la selección española.

Hay futbolistas que se ganan una convocatoria por estadísticas. Otros, por jerarquía. Y luego está el caso de Isco, un jugador que parece haber recuperado algo todavía más difícil: el respeto unánime del fútbol español.

A pocas horas de que Luis de la Fuente anuncie la lista definitiva para el Mundial 2026, el nombre de Isco vuelve a sobrevolar el entorno de la selección. Y esta vez no se trata de nostalgia, tampoco de marketing. Se trata de rendimiento, liderazgo y meritocracia.

La lesión de Fermín López, confirmada tras una fractura en el quinto metatarsiano que le dejará fuera del mundial, ha abierto una vacante inesperada en la convocatoria de la selección española. Desde ese momento, las especulaciones se dispararon como suele pasar en estas situaciones.

Alberto Moleiro, Pablo Fornals y otros perfiles ofensivos han aparecido como alternativas serias y plausibles, pero el nombre que más ilusión genera entre los aficionados (entre los que yo me incluyo) es el de Isco Alarcón.

Y cuesta discutirlo

Isco levantando una Champions con el Real Madrid – Fuente: Cuenta X Isco Alarcón

La resurrección de ISCO

Hace apenas unos años, parecía imposible imaginar este escenario. Tras su salida del Real Madrid, Isco atravesó una etapa oscura marcada por las lesiones, pérdida de protagonismo y bajo rendimiento que generaban dudas sobre su continuidad en la élite del fútbol.

Muchos lo daban por acabado. El fútbol, sin embargo, suele reservar una última oportunidad para los jugadores diferentes.

Con su llegada al Betis todo cambió, no solo recuperó continuidad, sino que también recuperó confianza, algo imprescindible para un jugador de su clase. Volvió a pedir el balón, a tener descaro, a controlar el ritmo de los partidos y a deleitarnos con la magia que solo los magos de chistera corta y mangas largas saben hacer.

La temporada 2025-26 ha sido, probablemente, una de las más simbólicas de su carrera. Incluso después de volver a sufrir problemas físicos, Isco regreso a tiempo para liderar al Betis en el tramo decisivo de la temporada para llevarlo a clasificar para la Champions League.

Y aquí aparece el gran argumento: España no tiene otro jugador como él.

El talento que nunca desapareció

En el fútbol moderno, obsesionado con la intensidad, la presión y el físico… donde los jugadores se convierten en máquinas perfectas donde la táctica y el orden predomina todo; Isco representa una especia de peligro en extinción: el jugador con desparpajo y el mediapunta clásico que se ha curtido en las horas de fútbol interminables en las calles después del colegio.

No necesita correr más que nadie para dominar un partido. Lo hace desde el control, la pausa y la inteligencia. Entiende cuándo acelerar y cuando dormir el juego. Y, sobre todo, tiene algo que ninguna pizarra puede enseñar: IMAGINACIÓN.

Durante años fue una pieza clave en una de las etapas más gloriosas del Real Madrid. Ganó ligas, Champions y títulos internacionales formando parte de un equipo legendario. Pero quizá su mejor versión llegó con la selección española entre 2017 y 2018, cuando se convirtió en el futbolista más determinante del equipo en la clasificación para el Mundial de Rusia.

Tras esto desapareció de la escena internacional, España cambió de generación, de estilo y de entrenador. Mientras surgían los Pedri, Mikel Merino, Fabián Ruiz, Rodri… Isco parecía quedar atrapado en el recuerdo de otra época.

Pero el fútbol no solo premia a la juventud… sino que a veces también premia a la perseverancia.

Isco llegando a una convocatoria con el Real Betis – Fuente: X oficial Real Betis FC

¿Encaja realmente en la selección de De la Fuente?

Esta es la gran pregunta

Luis de la fuente ha construido una selección basada en automatismos, solidaridad defensiva y cohesión grupal. La columna vertebral parece muy definida y el técnico ha priorizado el conjunto y el grupo a grandes figuras e individualismos.

Fórmula que ha repetido y que, si atendemos a resultados, bagaje de victorias y triunfos internacionales, debería mantener ante el éxito cosechado. Ya sabemos que si algo funciona… no se debe tocar.

Pero precisamente por eso Isco puede tener sentido.

España llegará al Mundial con dudas físicas importantes en varias piezas ofensivas, los rivales tienen más que aprendidos los automatismos con los que juega España, y en partidos cerrados o eliminatorias tensas donde el talento decide detalles mínimos, pocos futbolistas españoles ofrecen tantos recursos como Isco.

Sabemos que no será titular indiscutible, pero tampoco le hace falta eso. A veces, en un mundial, basta con tener un jugador capaz de cambiar el ritmo de un partido en veinte minutos. Y España sabe bien lo importante que es eso. Andrés Iniesta tampoco necesitó tocar cien veces el balón para cambiar la historia del futbol español.

Mucho más que un premio sentimental

Hay quien puede pensar que convocar a Isco sería un gesto romántico, una especie de homenaje a su carrera. Y quizá exista algo de eso.

Pero reducir su posible convocatoria a sentimentalismo sería injusto. Porque Isco no está siendo reclamado por lo que fue, sino por lo que sigue siendo.

Su rendimiento en el Betis, su liderazgo competitivo y su capacidad para aparecer en partidos grandes justifican planamente su posible vuelta a la selección. De hecho, en los mentideros y los correveidiles del mundo del fútbol aseguran que el malagueño estaría dentro de la prelista ampliada de 55 jugadores enviada por España a la FIFA, algo imprescindible para poder acudir al Mundial como sustituto de emergencia.

La posibilidad es real… y quizá también necesaria.

Isco junto con sus compañeros en el Betis – Fuente: X Oficial Real Betis

El último gran baile

Los mundiales viven de historias, y pocas serían tan potentes como la de Isco regresando a la selección en el tramo final de su carrera después de haber estado con pie y medio fuera del mundo del futbol profesional.

La historia de un futbolista que nunca dejó de tener talento, aunque durante años pareciera haber perdido el lugar donde demostrarlo.

Y quizá, por eso, gran parte del fútbol español siente hoy que Isco merece estar en el Mundial 2026.

No por nostalgia, no por nombre… sino porque quedan pocos jugadores capaces de hacer algo que no se puede entrenar: convertir el fútbol en arte.

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