‘Masters of the Universe’: un potente inicio para una nueva franquicia cargada de nostalgia

Nicholas Galitzine, Camila Mendes e Idris Elba en Masters of the Universe | Fuente: Amazon MGM y Mattel

  • La nueva adaptación de la franquicia de Mattel recupera el universo de He-Man con una aventura de fantasía colorida, espectacular y consciente de sus propios excesos.
  • Nicholas Galitzine, Idris Elba, Camila Mendes y Jared Leto encabezan una película que apuesta por la nostalgia sin olvidarse de presentar Eternia a una nueva generación.

Masters of the Universe es la nueva adaptación de esta mítica franquicia nacida en los años ochenta con la intención de promocionar una línea de juguetes y que muchos de quienes fueron niños en aquella época seguramente recordarán. La película busca devolver a la gran pantalla el espectáculo, la fantasía y la majestuosidad de este universo por primera vez en casi cuarenta años. Lo hace con una propuesta que no pretende ocultar sus raíces, sino convertirlas en el principal motor de su aventura.

En 1987 ya hubo un intento de construir una franquicia cinematográfica alrededor de He-Man, con una película protagonizada por Dolph Lundgren y Frank Langella. Aquel largometraje no tuvo el éxito esperado y terminó relegando a He-Man y a su variopinto grupo de héroes y villanos principalmente al formato televisivo. Desde entonces, este universo ha conocido numerosas versiones animadas, siendo una de las más recientes la serie desarrollada por Kevin Smith para Netflix.

Un regreso pensado para viejos y nuevos espectadores

Todavía queda por ver cuál será la recepción del gran público, pero creo que Amazon MGM Studios y Mattel Studios han conseguido levantar una primera entrega muy sólida para lo que podría convertirse en una nueva franquicia cinematográfica. Yo soy un seguidor relativamente reciente de este universo, pero creo que la película tiene en cuenta tanto a sus fans más fieles como a los espectadores ajenos a Eternia que simplemente busquen una aventura épica y entretenida. Está cargada de referencias reconocibles, pero nunca pierde el foco a la hora de presentar su mundo de manera clara y accesible.

La cinta comienza con un prólogo espectacular en el que se introduce el conflicto central y a buena parte de sus personajes principales mediante una enorme secuencia de acción que culmina con la llegada de Adam a la Tierra. A partir de ahí, la película entra en una fase más ligera, mucho más apoyada en la comedia, antes de devolver la acción a Eternia. Es en esa segunda mitad donde más se percibe la duración del metraje, ya que la historia encadena secuencias de acción de forma casi ininterrumpida y puede llegar a saturar. En mi caso, esa sobrecarga se nota, aunque no llega a perjudicar el disfrute general de la experiencia.

Adam empuña la espada del poder en su regreso a Eternia | Fuente: Amazon MGM y Mattel

Una fantasía colorida y consciente de sí misma

Porque, si algo ofrece a raudales esta película, es diversión. Su colorida puesta en escena combina decorados, maquillajes y prótesis físicas con unos efectos visuales apabullantes que construyen un espectáculo muy disfrutable. También funciona especialmente bien el equilibrio entre la acción, el drama y una comedia que, aunque a veces intenta resultar demasiado graciosa, encuentra apoyo en el carisma de sus intérpretes.

En ese sentido, la película recuerda a algunos de los títulos más desenfadados del Universo Cinematográfico Marvel, como Guardianes de la Galaxia o Thor: Ragnarok, pero también a una joya reciente e infravalorada del cine fantástico como Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones. Esta mezcla de tonos funciona, en buena medida, gracias a su director, Travis Knight. Conocido por sus trabajos para el estudio Laika, entre ellos la excelente Kubo y las dos cuerdas mágicas, Knight ya había demostrado con Bumblebee que también sabía moverse con soltura dentro del gran espectáculo de Hollywood.

Dentro del reparto destaca especialmente Nicholas Galitzine, capaz de sostener a Adam entre la ligereza cómica y la dimensión heroica que exige He-Man. Idris Elba aporta presencia y carisma cada vez que aparece en pantalla, además de compartir un interesante contrapunto emotivo con la fiera e imponente Teela de Camila Mendes. Jared Leto, del que personalmente no suelo ser demasiado fan, también resulta bastante solvente como Skeletor: su interpretación introduce algunos matices cómicos sin perder la apariencia amenazante que necesita el villano.

Jared Leto encarna al amenazante Skeletor en la nueva adaptación cinematográfica de Masters of the Universe | Fuente: Amazon MGM y Mattel

También me gusta mucho el tono moderno y autoconsciente con el que la película afronta la propia naturaleza de la franquicia. Sabe reírse de lo extravagante que puede resultar este universo sin caer en el desprecio hacia aquello que está adaptando. Hay momentos que transmiten exactamente la sensación de un niño recreando historias con las figuras de sus personajes favoritos, ya sea en las incontables batallas o en instantes tan épicos como el primer uso de los poderes de Adam.

En cierta manera, Masters of the Universe responde a un tipo de cine que ya no ocupa tanto espacio en la gran pantalla: las aventuras y la fantasía medieval que llenaba las carteleras de los años ochenta con películas como Conan el Bárbaro, El cristal oscuro, Legend o Excalibur. Esta película no está a la altura de aquellos clásicos, ni parece buscarlo realmente. Sin embargo, sí intenta recuperar parte de su magia mediante una mezcla de nostalgia, mundos fantásticos y héroes construidos desde la más absoluta sinceridad aventurera.

Teela y He-Man protagonizan algunos de los momentos más épicos de la aventura en Eternia | Fuente: Amazon MGM y Mattel

La música como impulso nostálgico

A ese componente nostálgico contribuye también su banda sonora, que incorpora varias canciones preexistentes utilizadas con bastante eficacia. Destaca especialmente “Princes of the Universe”, el tema de Queen compuesto originalmente para Highlander, que suena en un momento clave del tercer acto y encaja perfectamente con la naturaleza exagerada y celebratoria de la película. Las conexiones con el grupo británico no terminan ahí, ya que la música original de Daniel Pemberton recupera parte del sonido retro de aquellos años mediante sintetizadores, una partitura orquestal expansiva y melódica, y poderosos solos de guitarra eléctrica interpretados por el legendario guitarrista de Queen, Brian May.

En conclusión, Masters of the Universe es una película con una fórmula narrativa muy reconocible, que no pretende sorprender a nadie por la originalidad de su estructura. Su mayor fortaleza se encuentra en el carisma de sus intérpretes, en su sentido del espectáculo y en una aventura divertida y emocionante que abraza sin complejos la nostalgia de la franquicia. Tiene sus fallos y puede resultar algo excesiva en su tramo final, pero, como gran aficionado a este tipo de cine, no puedo evitar celebrar que propuestas así vuelvan a encontrar su lugar en la gran pantalla.

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