España supera a Portugal con oficio y se cita con Bélgica en cuartos de final

España encuentra el premio a su insistencia y elimina a Portugal en un duelo de máxima igualdad

España ya está en los cuartos de final del Mundial después de superar por la mínima (0-1) a Portugal en un encuentro donde el marcador fue corto para las ocasiones que generaron ambos equipos. La selección de Luis de la Fuente supo competir en un partido de detalles, sobrevivió a varios sustos y terminó imponiendo su mayor control del juego ante una Portugal que reaccionó en el tramo final, pero que no encontró el camino hacia el empate.

El partido arrancó con un sobresalto para los portugueses. Apenas habían transcurrido unos minutos cuando Oyarzabal dispuso de la primera gran ocasión del encuentro. El delantero apareció completamente solo dentro del área tras una buena combinación española, pero su remate, cuando todo el estadio ya cantaba el gol, se marchó desviado. Fue un aviso de que España había salido decidida a llevar la iniciativa.

Dani Olmo centrando un balón – Fuente: X Oficial Selección Española Masculina de Fútbol

La Roja monopolizó el balón durante los primeros minutos, moviéndolo de lado a lado con paciencia, tratando de abrir espacios en un entramado defensivo portugués muy bien organizado. Portugal esperaba agazapada, cerrando líneas de pase y buscando salir con rapidez cuando recuperaba la posesión. El encuentro pronto encontró el tono que le acompañaría durante gran parte de la tarde: mucho respeto, pocas concesiones y un pulso táctico constante.

España fue creciendo con el paso de los minutos y comenzó a generar peligro. Un disparo lejano obligó al guardameta portugués a intervenir con una buena estirada y poco después llegó uno de los momentos más llamativos de la primera mitad. Un remate español se estrelló contra la madera cuando el portero ya estaba prácticamente batido. El balón recorrió la línea de gol sin querer entrar, dejando a los aficionados con las manos en la cabeza.

Pedri controlando un balón frente a Cristiano Ronaldo – Fuente: X Oficial Selección Española Masculina de Fútbol

Portugal respondió demostrando que también tenía argumentos. En una rápida transición logró plantarse en el área española y obligó a Unai Simón a realizar una intervención de mucho mérito para evitar el primer tanto del encuentro. El guardameta español volvió a aparecer poco después con seguridad para desbaratar otra llegada peligrosa, confirmando que el equilibrio también pasaba por las áreas.

El partido ganó ritmo antes del descanso. España seguía llevando el peso del juego, mientras Portugal encontraba cada vez más espacios para correr. Los dos equipos alternaban golpes sin terminar de conectar el definitivo. Incluso la madera volvió a convertirse en protagonista, esta vez negándole el gol a Portugal en una acción que silenció durante unos segundos a la afición española antes de que el poste devolviera la tranquilidad.

Jugadores de España celebrando el gol – Fuente: X Oficial Selección Española Masculina de Fútbol

Tras el paso por vestuarios, España regresó con un punto más de velocidad en la circulación pero con el mismo planteamiento. El conjunto de Luis de la Fuente empezó a mover con mayor rapidez a la defensa portuguesa, obligándola a multiplicar esfuerzos. Portugal seguía mostrando un enorme compromiso defensivo, pero ya no conseguía recuperar el balón con la misma facilidad que durante la primera mitad.

El premio para España llegó después de insistir una y otra vez. Una jugada elaborada terminó encontrando el hueco que tanto había buscado la selección. El balón viajó con precisión entre varias botas españolas hasta que apareció el espacio definitivo. El remate, ajustado y sin apenas margen de Mikel Merino , acabó en el fondo de la red para poner el 0-1 y romper una igualdad que llevaba muchos minutos instalada sobre el césped.

Mikel Merino celebrando en el vestuario – Fuente: X Oficial Selección Española Masculina de Fútbol

Lejos de bajar los brazos, Portugal reaccionó. El gol obligó a Roberto Martínez a mover el banquillo y adelantar líneas. Los portugueses comenzaron a pisar con mayor frecuencia el área española y el encuentro cambió completamente de escenario. España perdió parte del control que había ejercido durante muchos minutos y tuvo que refugiarse en su solidez defensiva para proteger la ventaja.

El tramo final fue el momento de mayor sufrimiento para la Roja. Portugal acumuló centros laterales, disparos desde la frontal y varias acciones de estrategia que pusieron a prueba a la defensa española. Unai Simón volvió a convertirse en un seguro bajo palos con una parada de enorme dificultad a un disparo cruzado cuando el empate parecía inminente. Poco después, otro remate portugués volvió a encontrarse con la madera, que terminó siendo la mejor aliada de España en los minutos decisivos.

España también dispuso de espacios para sentenciar al contragolpe. Con Portugal completamente volcada, llegaron varias transiciones que pudieron cerrar definitivamente la eliminatoria, aunque faltó precisión en el último pase y acierto en la definición. El marcador permaneció abierto hasta el descuento, alimentando la incertidumbre de un desenlace que no quedó resuelto hasta el pitido final.

Pedri conduciendo el balón – Fuente: X Oficial Selección Española Masculina de Fútbol

Los últimos instantes fueron un ejercicio de resistencia para la selección española. Portugal empujó con todo lo que le quedaba, encerró a la Roja cerca de su área y buscó el empate por todos los caminos posibles, pero la defensa española respondió con firmeza, despejando balones y sosteniendo una ventaja tan ajustada como valiosa.

No fue una exhibición de ninguna de las dos selecciones, pero sí un partido muy competido, con alternativas, ocasiones claras, balones estrellados en los postes y actuaciones decisivas de ambos porteros. España fue ligeramente superior durante más fases del encuentro, generó las ocasiones más claras en el cómputo global y supo encontrar el gol que decidió la eliminatoria. Portugal apretó hasta el último segundo y obligó a sufrir a la Roja, pero terminó chocando contra una selección que volvió a demostrar que también sabe ganar desde el oficio y la madurez competitiva.

La historia no se escribe dos veces, pero el fútbol siempre encuentra la forma de guiñarle un ojo. España dejó atrás primero a Austria, territorio inseparable del legado de Carlos I y los Habsburgo, y ahora también a Portugal, vecino con el que la Monarquía Hispánica compartiría siglos más tarde una misma corona durante la Unión Ibérica. No hubo batallas ni imperios que conquistar, solo un balón rodando sobre el césped. Pero, por un instante, el cuadro del Mundial dibujó un mapa que parecía sacado de los viejos atlas del siglo XVI. En este nuevo tablero de conquistas, la Roja sigue ampliando fronteras… deportivas.

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