José Mourinho siembra la duda

El técnico desde el banquillo | Fuente: @MadridXtra (X)

  • Después del encuentro frente al AS Roma, el Real Madrid sigue reuniendo resultados positivos, pero sin convencer futbolísticamente.
  • El portugués, señalado como principal responsable con un Clásico a la vuelta de la esquina

El ambiente en Valdebebas ha cambiado desde el inicio de la temporada. El regreso de una leyenda al banquillo esperanzaba a la afición merengue. Pero ya se van a cumplir los dos meses de temporada y el madridismo, acostumbrado a la máxima exigencia y a la excelencia, empieza a extrañar al Mourinho de antes.

El equipo es cuarto a seis puntos del líder Barcelona, una distancia que aleja al club blanco de sus objetivos. El equipo de José Mourinho extraña un juego colectivo consolidado y depende en exceso del talento y las acciones individuales para romper la presión rival y marcar tantos. Aunque el conjunto cuenta con cierto sistema establecido y un núcleo reconocible, los continuos ajustes y el constante movimiento de piezas en el esquema pueden alterar la adaptación de los propios jugadores.

Pesadilla en el centro del campo

El Real Madrid siempre se ha caracterizado por poseer un centro de campo contundente, con Toni Kroos y Luka Modric como principales líderes. Pero el escenario ha cambiado de manera rotunda. Después de salidas dolorosas y nuevos fichajes, ahora es exactamente lo que le falta a la plantilla. Tchouaméni no es un organizador puro y Fede Valverde muestra un mayor rendimiento en el lateral derecho.

Aunque en el pasado había expresado su incomodidad en esa demarcación («No nací para jugar de lateral», llegó a decir la temporada pasada bajo Xabi Alonso), el uruguayo parece haber asimilado la situación y tras el partido de la Roma zanjó el debate: «Yo estoy feliz de seguir teniendo muchos minutos, sea donde sea. Disfruto jugando por este escudo. Hoy disfruté mucho corriendo en banda y estoy agradecido de que el míster siga confiando en mí, sea donde sea».

Todo plan que el técnico ostentaba se ha caído poco a poco. En el último partido en Europa, se vio cómo este doble pivote terminó de hundirse. Falló en la conducción y en la defensa. El Madrid se vio 3-1 abajo en Roma. El 1-0 nació de una pérdida de Tchouaméni y el segundo gol llegó con el repliegue tardío de Valverde. El único de máxima jerarquía en la segunda parte del campo es Jude Bellingham. El inglés, en cambio, es la pieza sobre la que Mourinho menos duda.

Arda Güler, sin identidad

Hay una paradoja que define el inicio de temporada del turco: es, con diferencia, el jugador más determinante del Real Madrid con el balón en los pies y ha repartido 26 pases clave, más que nadie en la plantilla. Ninguna otra pieza del vestuario cuenta con su visión ni con su capacidad de creación. Y, sin embargo, cuando se intenta explicar qué es Arda Güler en este equipo, la respuesta depende del día de la semana.

Porque Mourinho, con un equipo todavía en fase de experimentación, lo ha ido colocando en casi todas las casillas del centro del campo. Suele situarlo como falso extremo en la banda derecha o de interior cercano al pivote. In extremis, ha sido incluso mediapunta. Esta polivalencia, que en la mayoría de los casos se trataría de algo positivo, aquí solo genera confusión.

Arda Güler en el encuentro contra la Roma | Fuente: @realmadrid (X)

Güler, además, no es un titular indiscutible ni posee un rol fijo. Su titularidad frente al Atlético de Madrid parecía dotarle de cierto estatus, pero el técnico portugués lo volvió a descartar en su última aparición en Europa, frente a la Roma. Ha sido titular en seis de sus ocho apariciones en LaLiga y, a pesar de su gran rendimiento, tampoco suele completar los encuentros: fue sustituido tras 54 minutos contra el Atlético, 68 ante el Elche y 77 frente al Villarreal. Nos encontramos ante el relevo fácil de José Mourinho. Aunque, ante la falta de verticalidad mostrada y las defensas colocadas, el turco siempre aporta soluciones: equilibrio, mayor circulación y soluciones ofensivas eficaces.

De momento, responde cada vez que el guion se le rompe al equipo. La noche de Roma lo resume todo: con el 3-1 y un Madrid desahuciado, entró desde el banquillo y en siete minutos botó tres córners que se convirtieron en los tres goles de la remontada y de paso, con Valverde reconvertido a lateral, se retiró a posiciones más retrasadas a intentar poner orden en el caos. Esa noche, la épica del Madrid tuvo su nombre en el banderín de córner. La sensación, sin embargo, es que un talento así no debería ganarse la vida de reserva espiritual de las remontadas: el Madrid necesita decidir qué es Arda Güler porque, mientras no lo haga, ni el turco ni el equipo terminarán de tener personalidad.

El Clásico: día de declaración de intenciones

Puede ser muy pronto para sacar conclusiones. Aún queda periodo de adaptación y todo es remontable (el Real Madrid, el que más lo sabe, lo acaba de demostrar en el Olímpico), pero el esquema blanco no convence y las dudas son una realidad: la remontada de Roma se apoyó en balón parado y en suplentes, no en el plan inicial. Los próximos exámenes no perdonan: Sevilla en el Bernabéu el 18 de octubre y el primer clásico de la nueva era Mourinho el 25 en Camp Nou.

El Barça espera a un Real Madrid, hundido por la incertidumbre y la falta de decisión. Es el turno de Mourinho para decidir si se somete a un cambio de planes e intentar solucionar el principio de este nuevo capítulo de su historia en el Real Madrid o si es un sencillo hombre de costumbres. Al Mourinho ganador de récords no le temblaría el cuerpo al escoger la primera opción.

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