
‘Nouvelle Vague’: La carta de amor al cine de Richard Linklater

Zoey Deutch es Jean Seberg en ‘Nouvelle Vague’ | Fuente: @netflix (X)
- El cineasta vuelve a brillar en su característica esencia relatando cómo se rodó la película ‘Al final de la escapada’.
- Un homenaje al cine moderno cubierto de nostalgia y con un mensaje inspirador dirigido a las nuevas generaciones.
Tiempo después de su proyección en el Festival de Cannes, la nueva película del director estadounidense llega a España. Tras haber publicado Blue Moon hace tan solo dos meses, Richard Linklater vuelve a las salas de cine de la mano de Netflix como principal distribuidor y con un elenco que parece sacado del pasado.
Nouvelle Vague cuenta el proceso de filmación de la tan aclamada película Al final de la escapada, considerada la imagen vívida por excelencia de la nueva ola francesa que propició la modernidad cinematográfica europea. Se centra en la particularidad que caracteriza al protagonista y director de este último filme, Jean-Luc Godard (Guillaume Marbeck). Este sembró la base de las nuevas tendencias del cine moderno francés.
Linklater es capaz de captar a la perfección tanto la tensión que se vivió en el rodaje, como los momentos de integración de toda la producción. Mediante un cuidado y cómico diálogo, acompañado de una distintiva fotografía en blanco y negro, nos demuestra como Godard cultivó de manera intencional nuevos principios que marcarían a toda la industria.
Hacer arte por el amor al arte

Jean-Luc Godard (Guillaume Marbeck), Jean-Paul Belmondo (Aubry Dulling) y Jean Seberg (Zoey Deutch) | Fuente: @netflix (X)
Al final de la escapada fue un momento clave para despertar el interés de las nuevas generaciones. Este clásico inspiró a multitud de jóvenes a coger una cámara y ponerse a grabar, pues como bien se muestra en la pieza audiovisual, el amor al cine sobrepasa los recursos escasos que uno tenga disponible.
El filme también se centra y demuestra este argumento. Linklater muestra su aprecio al séptimo arte a través de un Godard principiante, quien explora nuevos métodos sin escuchar mucho a los demás. Se guía por su propia naturaleza, es decir, por la realidad y espontaneidad.
Se cubren los eventos con nostalgia y, de manera exitosa, contagia al espectador, quien se ve inmerso en el argumento y en los personajes, como si pasara un buen rato junto al resto del equipo, pero se celebra con sencillez y sin exageraciones. El diálogo hace que la historia viva, pero sin decorados ni retoques.
Es un correcto homenaje a una de las mejores etapas del cine moderno, la cual ya cuenta con una nominación a mejor película en los Globos de Oro. Si “el arte es un plagio o una revolución”, este gran director se decanta más por la segunda opción.






