
Elena Rybakina demuestra ser la número uno

Elena Rybakina posando junto a su primer US Open | Fuente: @USOpen (X)
- La número uno del mundo vence a Aryna Sabalenka (4-6, 7-5, 2-6) en la final del US Open
- La tenista bielorrusa se despide de su racha de victorias en terreno neoyorquino
Elena Rybakina conquista por primera vez el entorchado americano y se convierte en la tercera mujer en las últimas dos décadas en ganar dos Grand Slam de pista dura en un mismo año. Con tres sets y 2 horas y 23 minutos de partido, se alza como la nueva número uno en lo más alto de la Arthur Ashe, ante una Sabalenka incapaz de reaccionar.
La última final de un major de la temporada se presentaba ante Rybakina como un gran reto. Era su primera final en terreno americano y nunca antes había llegado tan lejos, ya que su mejor resultado fueron los cuartos de final el año pasado. Y, por si fuera poco, en el otro lado de la pista no había una rival fácil. Aryna Sabalenka llegaba como la vigente campeona del torneo, alcanzando la final del US Open tres veces consecutivas. Contaba con una racha de 19 partidos consecutivos y se convirtió en la primera jugadora en la Era Abierta en alcanzar ocho finales consecutivas de Grand Slam sobre pista dura. Estos son grandes datos, pero la kazaja no se iba a dejar intimidar en esta superficie.
Un encuentro recurrente
Elena ya tenía practica, tanto en este tipo de superficie, como ganando a la bielorrusa en grandes escenarios. Al inicio de la temporada, se hizo con el primer Grand Slam del año, el Australia Open, y venció a Sabalenka con un igualado 4-6, 6-4 y 4-6 en Melbourne. La kazaja tenía grandes expectativas esta temporada: “Siempre creí que podía volver a mi nivel. Todos tenemos altibajos. Todos pensaban que tal vez nunca volvería a una final, ni siquiera a ganar un trofeo, pero todo se reduce al trabajo”.
A lo largo de la temporada se han ido encontrando en otros torneos (Indian Wells y Miami), pero en los últimos días se han visto en boca de todos por un conflicto externo a la pista. Después de superar cómodamente a Qinwen Zheng por 6-1, 6-4, Rybakina se hizo con la victoria que le aseguró matemáticamente el número 1 del mundo. Independientemente del resultado de la final, se posicionaría en lo más alto del ranking WTA y dejaría en la segunda posición a Aryna, pero debía de demostrar su superioridad en pista. Sabalenka no se quedó callada, se pronunció en rueda de prensa y afirmó que no se lo iba a poner fácil.
“Entiendo lo difícil que es conseguir esa primera posición. Cuesta mucho trabajo. Elena me lo arrebató y jugó de manera excelente. Ahora solo puedo enfocarme en mí misma, en vivir el momento y en sacar lo máximo de mí para mantenerme cerca de ella. A lo mejor se lo vuelvo a quitar”, amenazó.

Elena Rybakina y Aryna Sabalenka antes de disputar la gran final | Fuente: @USOpen (X)
Desde el inicio del encuentro, ambas tenistas plantearon su forma de juego. Son la perfecta representación de dos polos opuestos. Sabalenka apuesta por su juego agresivo y Rybakina es más creativa y táctica, con una mente hecha de hierro.
La defensora del título se topó con un camino lleno de obstáculos en esta final. Atacaba con gran temperamento y ejecutaba potentes derechazos, pero su oponente respondía con una tranquilidad admirable. Esta última era todo un metrónomo, pues su juego demostró una gran precisión, con paralelas milimétricas y varios reveses cruzados.
Incluso en el saque, a pesar del gran rendimiento de la bicampeona del US Open en este campo, la kazaja se interpuso como la mejor sacadora del circuito (nadie lleva más saques directos que ella). Arriesgaba y, por esto mismo, acertaba, situando la pelota en la esquina del recuadro. Con estos aces y saques incontestables, era imposible de defender al resto.
Los errores no se perdonan
Elena ponía constantemente al límite a su rival. Se hizo con tres bolas de break en el segundo servicio y una más en el tercero. Se encontraba siempre en ataque y amenazando, aunque Sabalenka se rehacía de estos duros golpes. Su tempestad, sin embargo, se agotó. Cometió una doble falta y la kazaja se hizo con la ventaja. Y, para cerrar el primer set, no necesitó más que un pase a la línea del fondo de la pista y un error de su rival, claramente superada por este inicio de encuentro.
El segundo parcial llegó como un nuevo punto de partida para Sabalenka. Recortó distancias y obtuvo su recompensa, aunque al inicio se mostró muy errática (13 errores no forzados frente a 8). Ante una Rybakina en pleno estado de forma, no se pueden permitir errores, ya que ella misma los propicia. Salvó varias bolas de break y, seguidamente, fue ella quien acabó con la estabilidad del marcador.
La saliente número uno mejoraba su juego y empezó a incomodar a su contrincante con jugadas rápidas cerca de la red. En el último punto, cuando parecía que el tiebreak estaba más cerca que nunca, la tigresa contratacó y se hizo con dos bolas de break. Rybakina respondió con un segundo saque impecable y la vigente campeona parecía quedarse sin respuestas, pero supo reponerse y, con un 40-40 en el marcador, se hizo con la ventaja y con la bola de set en el servicio de su rival.
La frialdad frente la tempestad
Todo se decidía en el tercer y último set. La sigilosa Rybakina seguía en acecho y consiguió su primera bola de break en el primer y temprano servicio de su rival. Pero consiguió consolidar definitivamente el quiebre en el siguiente juego con dos oportunidades disponibles. La primera la salvó Sabalenka, pero esta misma falló en la segunda. Con un segundo saque, la kazaja reaccionó de manera excelente a una pelota al cuerpo y mandó a su oponente a la esquina de la pista. A Sabalenka le faltaron metros; corrió al espacio y no pudo responder con comodidad. Ventaja para la nueva reina del circuito.
Y rascando cada ángulo de la pista, con juegos en blanco incluidos, la campeona del Open de Australia se topó con su tercera bola de break. Tras una doble falta de Sabalenka en su cuarto servicio, tenía el partido en sus manos. Se mostró algo más agresiva, subió a la red y, con velocidad combinada con su característica precisión, se llevó otra rotura al bolsillo. Solo le faltaba un único paso: defender su servicio. Pero la kazaja no destaca precisamente por ponerse nerviosa, pues con un aparente sencillo ace le arrebató un contundente reinado de dos años a Sabalenka.






