
La velocidad contagia a la trama en ‘Ídolos’

Cartel de Ídolos | Fuente: @WarnerBrosSpain (X)
- La película, dirigida por Mat Whitecross, se deja llevar por la rapidez del motor, sin recaer en la necesidad de ahondar en los detalles
- Óscar Casas y Ana Mena protagonizan el romance del momento, tanto fuera como dentro de la pantalla
Mat Whitecross se ha adentrado de lleno en el cine comercial con su nueva película Ídolos, en la que Luna (Ana Mena) y Edu (Óscar Casas) protagonizan una historia de amor «prohibida», pero sin castigos. Parece curioso que la promoción de la película se haya centrado en el romance entre ellos dos, cuando la trama principal la conducen Edu y su padre, Antonio Belardi, interpretado por Claudio Santamaria. Una historia de superación con un final predecible, pero que, quizá, sea lo que más atrae de la cinta.
Edu se encuentra en la cuerda floja, a pesar de su gran autoestima y confianza sobre el asfalto. Es en ese momento cuando comienza a «despertar» y a entender que no todo se basa en acelerar y frenar, sino en estudiar, ser consciente y tener paciencia. Una serie de aprendizajes que sin su padre no habría adquirido, aunque en algunos momentos le desprecie y le deje en última fila. Su relación, de odio en un primer momento, comienza a forjarse cuando su historia se entrelaza y son capaces de mirarse a los ojos y perdonar. Tanto es así que, hasta que no se suceden las conversaciones y los pensamientos sinceros, Edu no logra superarse.
La velocidad es la gran protagonista, está claro. Pero en asuntos personales es conveniente echar el freno o bajar las marchas para poder entender mejor y poder empatizar con los personajes. En este sentido, Antonio prohíbe a Edu verse con chicas, pero cuando lo hace y este se entera, «no pasa nada», solo le quita el teléfono momentáneamente. Una historia de amor que se forja en los tiempos libres de Edu, los cuales desaparecen cuando comienza a salir con Luna, ya que las carreras y los entrenamientos le mantienen ocupado.
Una infancia compleja
A lo largo de la película, la relación de Antonio y Edu comienza a dejar pistas sobre la infancia del joven motorista. Una historia marcada por la muerte de su madre y el abandono de su padre, quien se vio envuelto en un trágico accidente de moto mientras competía en una carrera durante su etapa de motorista profesional. Pero, ¿qué le pasó exactamente a la madre?
Hasta el final de la película, al espectador le cuesta empatizar, aunque la velocidad, la imagen y los efectos visuales tratan de emplazar esa falta. La carrera profesional de Edu le permite pisar los circuitos más importantes de motociclismo, incluyendo a los verdaderos campeones del mundo, como Marc Márquez. Además, en este sentido, uno de los grandes alicientes para ver la película es comprobar cómo es posible rodar en pleno mundial de MotoGP.
Sinopsis
Edu es un joven piloto de motos muy agresivo en quien ningún equipo confía. Eli, jefe del equipo de Aspar Team en Moto2, le ofrece una oportunidad con la condición de que sea su padre, Antonio Belardi, quien le entrene. Edu lleva muchos años sin ver a su padre, un expiloto que se retiró de las pistas tras provocar la muerte de otro piloto durante una carrera. Aunque Edu odia a su padre por haberle abandonado, sabe que sólo con él puede llegar a alcanzar su sueño. Edu se someterá al estricto control de preparación que le exige Antonio, el cual incluye dejar a un lado el amor… Hasta que conoce a Luna, una joven artista que acaba de abrir un salón de tatuajes justo debajo de su casa.






