Mourinho vuelve, Bellingham renace y Mbappé sentencia

Hay regresos que necesitan una alfombra roja. Y luego está José Mourinho, que volvió al Santiago Bernabéu después de trece años y se encontró con lo que probablemente más le gusta: un partido incómodo, un equipo al borde de perder la paciencia y un rival dispuesto a recordar que el fútbol, de vez en cuando, también consiste en sufrir.

El resultado terminó siendo mucho más amable que el partido: 4-1 para el Real Madrid, con un hat-trick de Kylian Mbappé y un gol de Vinícius. Pero reducir la noche a la exhibición goleadora del francés sería quedarse con la fotografía y perderse la película. Porque el Madrid tuvo dos caras muy distintas. Una primera parte espesa, irregular y por momentos demasiado contemplativa; y una segunda en la que decidió que aquello de complicarse la vida estaba bien para otros.

Y en medio de las dos versiones apareció Jude Bellingham, que no marcó, pero jugó como si hubiera decidido que tampoco hacía falta.

Mou llegando al partido- Fuente: X Oficial Real Madrid

Mourinho volvió. El Bernabéu también.

El regreso de Mourinho tenía todos los ingredientes para convertirse en una noche de nostalgia, polémica y titulares. Trece años después, el portugués volvía a sentarse en el banquillo del Bernabéu. El estadio le recibió con esa mezcla tan madridista de memoria y exigencia: aquí se aplauden los recuerdos, pero se cobran los resultados.

Mourinho repitió el once que había ganado al Espanyol, con Bellingham por detrás de Güler, Vinícius y Mbappé, y un centro del campo con Bernardo Silva y Valverde. Sobre el papel, una alineación capaz de provocar taquicardia a cualquier entrenador rival. Sobre el césped, durante buena parte del primer acto, una versión todavía en construcción.

La Real Sociedad no salió a contemplar el regreso de nadie. Y el Madrid tampoco consiguió imponer desde el principio ese ritmo asfixiante que Mourinho parecía reclamar desde la banda.

Mbappe y Vinicius celebrando un gol – Fuente: X Oficial Real Madrid

El equipo blanco tenía la pelota, presionaba por momentos y encontraba espacios, pero le faltaba continuidad. Había demasiada distancia entre líneas y demasiadas jugadas que morían antes de convertirse en ocasiones claras. La Real, sin hacer un partido extraordinario, consiguió que el Madrid pareciera incómodo.

Y cuando el Madrid está incómodo, el Bernabéu tiene una peculiaridad: empieza a hablar con los jugadores.

Primera parte: demasiadas preguntas

Mbappé ya había avisado al poco de empezar y Vinícius tuvo una ocasión clarísima que Remiro evitó con una intervención magnífica. La Real respondió con sus propios avisos y Sergio Gómez llegó a rozar el gol. El partido tenía velocidad, pero no dueño.

Vinicius celebrando su gol – Fuente: X Oficial Real Madrid

Hasta que apareció Valverde.

El uruguayo recuperó, condujo una de esas carreras que parecen tener siempre una marcha más y encontró a Mbappé. El francés hizo el resto: control, recorte y disparo. El 1-0 parecía anunciar que el Madrid había encontrado la llave.

No la había encontrado todavía.

Cuatro minutos antes del descanso, Sucic aprovechó una desconexión defensiva para poner el 1-1. Un empate que castigaba al Madrid por sus problemas atrás y, sobre todo, dejaba al descubierto una evidencia: el equipo podía dominar tramos del partido, pero todavía no sabía dominar el partido entero.

Mourinho se marchó al vestuario con trabajo.

Probablemente también con esa expresión suya que significa algo parecido a “esto se arregla”, pero traducida al idioma del fútbol portugués y acompañada de alguna palabra que aquí no podemos publicar.

Y entonces apareció Bellingham

Si Mbappé fue el hombre de los goles, Bellingham fue el hombre que cambió la temperatura del partido.

El inglés jugó con una agresividad mucho más parecida a la de aquel futbolista que irrumpió en Madrid como un huracán. Se movió por todo el frente de ataque, apareció entre líneas, atacó espacios, ayudó en la presión y, sobre todo, entendió dónde debía estar cuando el partido empezaba a romperse.

Jude Bellingham en un lance del juego – Fuente: X Oficial Real Madrid

Mourinho parece haber encontrado una fórmula interesante con él: libertad, pero dentro de una estructura. Bellingham no necesita que le expliquen dónde tiene que estar durante los noventa minutos. Necesita que le den un mapa suficientemente grande para poder perderse dentro de él.

Y vaya si se perdió.

En el 59′, el inglés combinó con Mbappé dentro del área. Una pared rápida, precisa, casi quirúrgica. Mbappé recibió y definió para hacer el 2-1.

Ocho minutos después, Bellingham volvió a aparecer. Esta vez no con elegancia, sino con esa mezcla de potencia y obstinación que le convierte en un futbolista especialmente incómodo para los rivales. Recuperó el balón dentro del área y se lo dejó a Vinícius, que solo tuvo que empujarlo.

3-1.

Dos acciones, dos asistencias y una sensación: cuando Bellingham está enchufado, el Madrid juega con un hombre más.

De la duda al rodillo

La diferencia entre el primer y el segundo tiempo no fue solamente futbolística. Fue mental.

Mbappe celebrando el gol – Fuente: X Oficial Real Madrid

En la primera parte el Madrid parecía pedir permiso para atacar. En la segunda atacó como si le hubieran quitado el permiso para defender. La presión fue más agresiva, las distancias se redujeron y el balón empezó a circular con una velocidad que la Real Sociedad ya no pudo soportar. Mourinho había conseguido algo que parecía imposible al descanso: que el equipo pasara de jugar pensando en no equivocarse a jugar pensando en hacer daño.

Y cuando el Madrid juega así, tiene un pequeño problema para los rivales. Mbappé. El francés completó su hat-trick en el minuto 80 con una definición deliciosa después de un pase de Vinícius. Balón picado sobre Remiro y sentencia. 4-1.

Mbappé pone los goles; Bellingham pone el fútbol

La tentación después de un 4-1 es sencilla: elegir al héroe del marcador. Y el marcador no admite discusión. Mbappé fue decisivo. Tres goles, una actuación de delantero que entiende perfectamente qué hacer cuando el partido se pone a tiro.

Pero hay noches en las que el futbolista más importante no es necesariamente el que más veces aparece en la celebración.

Bellingham fue ese futbolista.

Su partido tuvo menos brillo estadístico que el de Mbappé, pero más influencia en el funcionamiento del equipo. Fue conexión, presión, llegada, sacrificio y desequilibrio. Y, sobre todo, apareció en los momentos que cambiaron el partido.

El Madrid necesitaba un futbolista que conectara el talento de arriba con la energía del centro del campo. Anoche encontró a Bellingham. Y quizá ahí esté una de las grandes noticias de este nuevo Madrid de Mourinho.

Dos tiempos, un aviso

El 4-1 es contundente. Las sensaciones, también.

Mbappe celebrando su tercer gol – Fuente: X Oficial Real Madrid

Pero el marcador no debería esconder la primera parte. El Madrid concedió demasiado para un equipo que aspira a gobernar los partidos desde el principio y volvió a mostrar algunos problemas defensivos que la Real Sociedad supo castigar. El propio Mourinho reconoció después que el primer tiempo había sido complicado y valoró especialmente la reacción de su equipo tras el descanso.

La buena noticia para el portugués es que su equipo supo corregirse. La mejor, que cuando lo hizo no necesitó demasiado tiempo para convertir un partido igualado en una goleada.Y eso también es una forma de personalidad.

Mourinho ha vuelto al Bernabéu. Mbappé ha vuelto a recordar que marcar goles se le da con una facilidad casi insultante. Vinícius ha vuelto a sonreír. Y Bellingham parece haber vuelto a ser Bellingham.

La primera parte dejó dudas. La segunda dejó una certeza: si este Madrid aprende a jugar los noventa minutos como jugó los últimos cuarenta y cinco, habrá muy pocos equipos dispuestos a quedarse despiertos hasta el final.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.