
“La Invitación”: una adaptación con alma propia

Olivia Wilde, Seth Rogen, Penélope Cruz y Edward Norton en The Invite | Fuente: @DiamondFilmsES
- Olivia Wilde reinventa el espíritu de «Sentimental» con una comedia de cámara cargada de tensión, humor y reflexión
- La Invitación llega a España el 16 de octubre con una propuesta tan sencilla en apariencia como ambiciosa en sus reflexiones sobre las relaciones de pareja
La nueva cinta de A24 aterriza en los cines de España el próximo 16 de octubre de la mano de Diamond Films España. La Invitación es mucho más que un simple remake de la española Sentimental (2020). Es un golpe en la mesa de su directora y protagonista, Olivia Wilde. Esta misma demuestra contar con un gran talento para manejar una solvente y sólida comedia, acompañada de un elenco de estrellas.
Después de arriesgar con la ambiciosa No te preocupes querida (Don’t Worry Darling), la directora estadounidense sorprende a la crítica con esta nueva adaptación de la cinta de Cesc Gay. Wilde no necesita más que una única localización, un piso cotidiano, y cuatro actores para dar forma a un largometraje que llena la sala de carcajadas y reflexiones. Con gran astucia, convierte una trama sencilla y predecible en una ingeniosa obra repleta de giros.
Sinopsis de «La Invitación»
El matrimonio de Joe y Angela (Seth Rogen y Olivia Wilde) atraviesa una situación muy delicada. Cuando invitan a sus enigmáticos vecinos de arriba, Pina y Hawk (Penélope Cruz y Edward Norton), a una cena, la noche toma un rumbo inesperado. ¿Habrán conseguido reavivar la chispa de su relación o será la mecha definitiva que hará estallar todo? (Diamond Films España).
Una vez sumergidos en la película, los espectadores descubren la historia detrás del matrimonio y cómo su relación coquetea con el desastre. El guion se apoya sobre una tensión e incomodidad constantes. Con diálogos inteligentes y efectivos, una historia convencional se convierte en una aventura de descubrimiento personal e, incluso, sexual. Pues en La Invitación, realmente, no se habla de sexo. Se explora el desgaste de afecto en una relación sumergida en una repetitiva rutina y la gran temida depresión.
La pareja protagonista se ve envuelta en situaciones que parecen desafiar su unión. A su vez, el espectador, se cuestiona diferentes aspectos del matrimonio y la comunicación. Por ende, se puede observar un toque distintivo respecto a la obra de origen. Rashida Jones y Will McCormack, guionistas del filme, toman la materia de partida y deciden proporcionarle un enfoque personal y moral.
Olivia Wilde convierte la sencillez en virtud
Olivia Wilde introduce al público en un espacio y situaciones aparentemente cotidianas. El piso de los protagonistas no funciona únicamente como telón de fondo, pues la directora consigue que el espectador se sienta como un invitado más y encuentra distintas formas y perspectivas para narrar lo que ocurre. La cineasta aprovecha sus singulares dotes técnicas y lo que podría parecer un simple recurso visual o sonoro termina funcionando como una extensión del conflicto.
Una producción aparentemente sencilla (con un presupuesto de apenas cinco millones de dólares) se convierte así en una pieza cinematográficamente ingeniosa y notablemente cuidada. Como ya se mencionaba con anterioridad, Wilde desafía a las grandes producciones y escenarios con una propuesta visual con gran personalidad, sin necesidad de una abundante cantidad de recursos. Mediante la continuidad espacial y temporal, logra asemejarse a una obra teatral, plena de puntos de vistas y distintas conversaciones.
Dentro de la incomodidad y tensión que caracterizan la película, La Invitación encuentra espacio e introduce el humor con una madurez poco habitual. Jugando con esa dualidad, camufla una aparente comedia en un debate moral. La obra es, en definitiva, exactamente lo que promete su título: una invitación a sentarse a la mesa, participar de la incomodidad y descubrir, entre carcajada y carcajada, qué queda del amor cuando se deja de lado la idealización.






