Mestalla se queda sin respuestas ante un Barça implacable

El Barcelona arrolla al Valencia (0-5) en un partido sin historia en el que Lamine Yamal, Fermín, Raphinha y Pedri evidenciaron la enorme distancia entre ambos equipos

Mestalla necesitaba una respuesta y recibió una goleada. El Valencia necesitaba fútbol, personalidad y puntos y encontró, en cambio, un espejo demasiado cruel en el que contemplar sus carencias. El Barcelona pasó por Mestalla como pasa un equipo convencido de lo que es: con autoridad, sin prisas y sin regalar prácticamente nada. El resultado, un 0-5, no admite demasiadas interpretaciones.

La diferencia entre ambos equipos fue evidente desde los primeros minutos. El Barcelona se hizo con el balón, encontró espacios y convirtió cada posesión en una amenaza. El Valencia, refugiado atrás y con demasiados metros entre sus líneas, apenas consiguió discutir el partido. Los números explican parte de la historia: 735 pases del Barça por 270 del Valencia y 24 remates azulgranas por apenas tres del conjunto local.

Lamine Yamal celebrando el gol – Fuente: X Oficial FCB

Y el primer golpe llegó demasiado pronto para un equipo que ya llegaba a la cuarta jornada necesitado de buenas noticias. Lamine Yamal abrió el marcador en el minuto 6, con una definición de enorme calidad tras una acción iniciada por Fermín. Dos minutos después volvió a marcar, aunque el VAR anuló el tanto por fuera de juego. No fue un aviso cualquiera. Fue la confirmación de que el Barça había encontrado la espalda de la defensa valencianista.

El Valencia intentó resistir. Más que competir, resistir. Y durante algunos minutos consiguió que el marcador no siguiera creciendo. Pero la sensación era que el segundo gol dependía más del Barcelona que de los locales.

Llegó en el minuto 21. Un balón suelto dentro del área acabó en los pies de Fermín López, que definió con la tranquilidad de quien juega en un escenario conocido. El 0-2 dejó a Mestalla todavía más frío y al Valencia ante una montaña que, visto el desarrollo del encuentro, parecía sencillamente inaccesible.

Al descanso ya había algo más que dos goles de diferencia. Había una diferencia de jerarquía.

Un Barça que no perdonó

Si el Real Madrid había comprobado dos días antes contra el Betis que dominar un partido no sirve de mucho cuando no se convierte, el Barcelona ofreció justo la lección contraria. El Madrid cayó pese a disponer de numerosas ocasiones, mientras que el Barça hizo que su dominio tuviera reflejo inmediato en el marcador.

Pedri en un lance del juego – Fuente: X Oficial FCB

El Barcelona no necesitó esperar a que el partido se pusiera de cara por una carambola. La buscó.

Y la encontró otra vez nada más comenzar la segunda parte. Raphinha marcó el 0-3 en el minuto 49, culminando una transición rápida después de una recuperación de Fermín. Ahí terminó definitivamente cualquier discusión sobre el resultado.

Lo interesante fue que el Barcelona no se conformó con controlar el encuentro. Siguió jugando. Quizá porque podía; quizá porque este equipo parece haber convertido la ambición ofensiva en una costumbre. Pedri hizo el cuarto en el minuto 78 después de una combinación con Dani Olmo y, cuando el partido ya agonizaba, Lamine Yamal completó su doblete para colocar el 0-5.

Rapinha & Lamine celebrando el gol – Fuente: X Oficial FCB

La manita fue la consecuencia lógica de un partido en el que el Barcelona fue superior prácticamente en todos los registros.

El Valencia, cada vez más lejos

El problema para el Valencia no es perder contra el Barcelona. El problema es cómo perdió.

El equipo de Corberán fue incapaz de generar una reacción sostenida. Hubo momentos de presión, alguna transición y alguna llegada aislada, pero nunca la sensación de que pudiera cambiar el guion. El propio técnico reconoció después que el Barcelona fue superior desde el inicio, aunque rechazó que hubiera falta de actitud en sus jugadores.

La realidad, sin embargo, es difícil de maquillar. El Valencia llega a este punto de la temporada con un solo punto y un único gol marcado en cuatro jornadas, una estadística que explica mucho mejor que cualquier discurso la dimensión de la crisis.

Celebración en equipo del gol – Fuente: X Oficial FCB

Y Mestalla tampoco ayudó. La protesta de la afición contra la dirección del club acompañó al equipo durante buena parte de la tarde. El descontento con la gestión deportiva y con la propiedad volvió a ocupar un espacio protagonista y, con el 0-5 en el marcador, el estadio terminó convertido en el escenario de una frustración que va mucho más allá de un resultado concreto.

El Valencia está ahora obligado a reaccionar rápido. No porque haya perdido contra uno de los grandes, sino porque empieza a acumular señales de que el problema es estructural.

El Barça no perdona

Mientras tanto, el Barcelona sale de Mestalla reforzado. Cuatro partidos, cuatro victorias y 17 goles a favor. El equipo de Flick ha empezado el campeonato con una contundencia que le permite mirar al resto desde arriba.

Fermín fue uno de los grandes protagonistas, participando directamente en tres goles, pero sería injusto reducir el partido a un solo nombre. Lamine volvió a demostrar que cada vez que recibe cerca del área ocurre algo; Raphinha mantuvo su idilio con el gol y Pedri añadió otra actuación de autoridad en el centro del campo.

Y en medio de todo apareció también Rodri, titular en su regreso al once, aportando pausa, equilibrio y criterio a un equipo que ya tenía talento de sobra para hacer daño.

El Barça no necesitó que el Valencia se derrumbara para ganar. Lo hizo primero superior y después contundente. Esa es quizá la diferencia más importante con el tropiezo del Madrid en Sevilla: los blancos dominaron al Betis pero perdonaron; los azulgranas dominaron al Valencia y no tuvieron piedad.

Mestalla acabó resignada, el Valencia tocado y el Barcelona lanzado. Unos buscan todavía una salida a su crisis. Los otros parecen haber encontrado, desde el primer día, el camino hacia el título.

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