El Real Madrid gana, el Inter convence

El Madrid comienza la Champions con victoria ante un Inter que jugó mejor de lo que dice el marcador. Mbappé y Valverde pusieron tierra de por medio, pero el conjunto italiano nunca perdió la cara al partido y convirtió el tramo final en una prueba de resistencia para los blancos.

El 2-1 es un resultado magnífico para comenzar una Champions. Tres puntos, un rival de primer nivel derrotado y la tranquilidad de saber que el primer paso está dado. Pero si algo dejó la noche europea en el Bernabéu es la sensación de que este Real Madrid todavía está lejos de ser el equipo que quiere ser.

Y quizá esa sea la principal noticia de la noche. Porque el Madrid ganó. Pero el Inter jugó. Y jugó muy bien.

Vinicius y Mbappe celebrando el gol – Fuente: X Oficial Real Madrid

El Inter no vino a mirar

Había cierta tendencia a imaginar un Inter prudente, cerrado y dispuesto a esperar su oportunidad. Nada más lejos de la realidad.

El equipo italiano saltó al césped del Bernabéu sin complejos, con personalidad y con una idea bastante clara: quitarle al Madrid aquello que más le gusta, el espacio para correr.

Durante buena parte de los primeros minutos lo consiguió.

El Inter movía la pelota con criterio, encontraba líneas de pase y obligaba al conjunto blanco a correr hacia atrás. El Madrid, por momentos, parecía más pendiente de sobrevivir que de gobernar el encuentro.

Pero hay un pequeño problema cuando juegas contra el Real Madrid. Puedes jugar mejor. Puedes dominar. Puedes controlar el balón. Pero si le concedes una ocasión limpia a sus mejores futbolistas, todo puede cambiar en cuestión de segundos.

Y eso fue exactamente lo que ocurrió.

Mbappé: una ocasión, un golpe

El primer gran golpe llegó cuando el partido todavía estaba buscando dueño.

Brahim recuperó una pelota y encontró a Kylian Mbappé. El francés hizo lo que hacen los grandes delanteros: no necesitó demasiado tiempo ni demasiados metros.

Mbappe en un lance del juego- Fuente: X Oficial Real Madrid

Control., Golpeo y el desenlace inevitable: Gol.

El 1-0 apareció en el marcador sin que el Madrid hubiera ejercido un dominio aplastante. Fue, más bien, una demostración de eficacia. El Inter había hecho muchas cosas bien., pero el Madrid había hecho una mejor, y en Europa esas diferencias suelen pagarse caras.

Valverde pone el partido cuesta abajo

El segundo tanto fue todavía más doloroso para los italianos. Fue el resultado de la presión madridista que provocó un error en la salida del Inter y Valverde apareció para aprovecharlo. El uruguayo convirtió una recuperación en el 2-0 y, de repente, el partido parecía otro.

Dos goles que fueron el resultado de dos golpes que propiciaron una sensación engañosa: la de que el Madrid estaba pasando por encima del Inter.

Pero no era así, el marcador reflejaba ese espejismo, pero el juego, no tanto.

Porque incluso con dos goles de desventaja, el equipo italiano continuó haciendo muchas cosas bien. No perdió el orden, no se precipitó y siguió buscando la manera de hacer daño.

El Inter no estaba jugando como un equipo derrotado. Y eso acabaría siendo importante.

Trent Alexander-Arnold en un lance del partido – Fuente: X Oficial Real Madrid

Cuando el fútbol no coincide con el marcador

El segundo tiempo dejó todavía más clara esa contradicción.

El Madrid tuvo oportunidades para sentenciar. Mbappé pudo ampliar la ventaja, Brahim amenazó en varias ocasiones y Bellingham también tuvo sus opciones.

Pero el Inter seguía intentándolo, mientras el Madrid no perdonaba la sentencia, los italianos acumulaban argumentos para creer en un empate, y porqué no, en la remontada.

Hay algo que habla muy bien del equipo de Milán: no necesitó jugar un partido perfecto para seguir compitiendo. Se mantuvo fiel a su plan, siguió buscando a Lautaro y encontró espacios suficientes como para que el Madrid nunca pudiera sentirse completamente cómodo.

El Bernabéu empezó entonces a mirar el reloj y a impacientarse, una sensación poco habitual en la casa de los blancos y más aun cuando en noche de Champions el rey de Europa tiene dos goles de ventaja.

Pero perfectamente comprensible cuando enfrente hay un equipo que está jugando con semejante personalidad.


Carlos Augusto devuelve el miedo

El 2-1 llegó en el minuto 76. Carlos Augusto aprovechó una acción iniciada por Lautaro y volvió a meter al Inter en el partido.

Y entonces apareció la verdadera versión de esta noche europea, un Madrid que sabe sufrir ante una situación adversa, un Inter que se niega a rendirse y un Bernabéu que empieza a empujar.

Courtois en los minutos finales del partido – Fuente: X Oficial Real Madrid

Los últimos minutos fueron una especie de partido dentro del partido. El Inter se lanzó a por el empate y el Madrid tuvo que defender una ventaja que, durante buena parte de la noche, parecía mucho más cómoda de lo que realmente era.

Y ahí apareció Courtois. Otra vez Courtois.

Porque cuando un equipo aspira a ganar títulos necesita algo más que delanteros capaces de marcar goles. Necesita también un portero capaz de evitar los que pueden cambiar una temporada.

El belga sostuvo al Madrid cuando el partido comenzó a inclinarse peligrosamente.

Y el pitido final llegó como una liberación.


Ganar también es una virtud

Conviene no caer en el error de despreciar la victoria o entenderlo como un hecho sin importancia. El Real Madrid ha ganado al Inter, no a un rival cualquiera en un partido amistoso. Tenemos que ser conscientes que en Champions no existen los partidos fáciles ni que se ganan únicamente con el escudo que está bordado en la camiseta.

La victoria tiene un valor enorme, y el fútbol no siempre premia al equipo que juega mejor. Y, en determinadas noches, tampoco tiene por qué hacerlo. El Madrid fue más efectivo, cometió menos errores decisivos y tuvo en Courtois la respuesta cuando el encuentro se complicó.

Eso también es competir, y es lo que también te garantiza las victorias, que a fin de cuentas los tres puntos se los lleva el equipo que mete más goles, no aquel que juega mejor.


Mucho talento, todavía poco control

Mbappé tiene capacidad para convertir cualquier jugada en una ocasión de gol. Valverde aporta energía, recorrido y llegada. Bellingham tiene talento para aparecer entre líneas. Y la plantilla dispone de suficientes recursos individuales como para resolver partidos que otros equipos no podrían resolver.

Pero el fútbol colectivo todavía necesita tiempo. El Madrid concede demasiado protagonismo al rival durante determinados tramos y no siempre consigue controlar el ritmo de los encuentros. Contra el Inter quedó especialmente expuesto.

El equipo italiano consiguió tener la pelota, avanzar con criterio y generar peligro. Y eso debería servir como advertencia, puesto que siendo el Inter el equipo que jugaba fuera de casa, la sensación que uno tenía al ver el partido era todo lo contrario. Calma en la posesión, jugadas trabajadas, equipo con estructura y con valentía para presentar un concepto atrevido y desafiante.

Porque en una Champions tan exigente habrá noches en las que no baste con tener más talento como la de anoche, dejando a la suerte o a la genialidad de un jugador en una jugada aislada la victoria de todo un equipo. Habrá

Habrá que jugar mejor.


La primera victoria de un proyecto todavía en construcción

La mejor manera de interpretar este partido no es desde la euforia ni desde el pesimismo, ya que ni el Madrid es un desastre por haber sufrido ante el Inter, ni está todo solucionado porque haya conseguido los tres puntos.

Es simplemente un equipo en construcción, y las construcciones necesitan tiempo para tener unos cimientos sólidos y duraderos.

La victoria permite trabajar con tranquilidad. Permite corregir ganando. Permite que las dudas se analicen desde tres puntos y no desde una derrota.

Eso es importantísimo, porque el Madrid tiene una exigencia extra cuando de la Champions se trata, y todo aquello que no sea ganar se entiende como un fracaso.

El trabajo está hecho, el primer examen aprobado, pero ahora tendrá que empezar a jugar como quiere.

El Inter pierde, pero sale reforzado

Paradójicamente, el equipo que se marcha con la derrota puede abandonar el Bernabéu con sensaciones bastante positivas.

El Inter perdió, pero dejó claro que tiene fútbol, en ningún momento se escondió ni renunció al balón. . No se descompuso después del 2-0 y estuvo a punto de llevarse un empate cuando parecía prácticamente muerto.

El marcador le castiga más de lo que lo hace su fútbol.Y eso dice mucho del encuentro.

Porque el Madrid fue capaz de ganar gracias a su pegada y a su capacidad para sobrevivir. El Inter, en cambio, demostró que puede competir con cualquiera si mantiene ese nivel de personalidad y precisión.


Tres puntos y una obligación

La primera jornada de Champions deja al Real Madrid exactamente donde quería estar: con tres puntos. Pero también deja una lista de tareas pendientes. Para poder avanzar con paso firme en la andadura de la Champions, debe plantearse controlar mejor los partidos, reducir las concesiones y ser más constante. Pero, sobre todo, conseguir que el talento individual esté acompañado por un funcionamiento colectivo más sólido.

Porque el objetivo del Madrid no puede ser simplemente ganar partidos, el objetivo es construir un equipo capaz de ganar los partidos importantes cuando llegue la primavera.

La noche del Bernabéu termina con una victoria blanca, pero también con una advertencia.

El Madrid tiene los tres puntos. El Inter tuvo buena parte del fútbol.

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