Zona Zero: “Lo más importante es el mensaje; tienes que saber conectar con tu público”

Pablo y Sergio, miembros de Zona Zero | Fuente: Zona Zero

  • Pablo Estévez y Sergio Coy, bajo y batería de Zona Zero, explican por qué el mensaje y la conexión con el oyente están por encima de cualquier gran producción

Cuando Sergio y Pablo se juntaron para fundar Zona Zero, sabían perfectamente cuál era su objetivo. La historia de la banda se remonta a las aulas musicales de Parla y a una juventud compartida sobre los escenarios. Con la autenticidad de su rock alternativo, han conquistado varias salas de Madrid y a cientos de oyentes. Este 8 de noviembre vuelven a la capital en el STAY ALIVE FEST, con muchas ganas de reencontrase con su audiencia y volver a construir diversas emociones en el escenario. A través de este repaso a sus orígenes, los dos músicos recuerdan cómo convirtieron una temprana inquietud infantil en el motor de sus vidas.

De la amistad al escenario

Zona Zero nació hace tan solo un año, cuando sus dos miembros decidieron ponerse de acuerdo en llevar su pasión por la música al siguiente escalón. “Empezamos a principios de 2025, después de haber pasado por muchas etapas distintas, siempre los dos juntos. A partir de ahí empezamos a componer nuestros primeros temas para poder compartir nuestra obsesión con todo el mundo, que es la música y nuestras canciones”.

Pero este proyecto es mucho más longevo, pues se lleva gestando desde la infancia. Sergio, por un lado, empezó a fijarse en la batería a los cuatro años. “Yo veía como mi padre ensayaba con su grupo y le imitaba. Poco después le regalaron una batería a mi hermano, quien no le hacía mucho caso y solo acabó cogiendo polvo. Decidí probarla y me puse a darle golpes. Y así nació mi relación con la batería. En un principio, me empezó a dar clases mi padre y después, más en serio, Manu Reyes (batería de Sôber)”.

La historia de Pablo guarda cierto paralelismo. También comenzó a temprana edad, solo que el bajo no era su primera opción: “Yo también empecé a los cuatro años, en la Escuela Municipal de Parla. Allí había un taller para que los niños empezaran a formarse con distintos instrumentos. Yo puse la batería como primera opción y el bajo eléctrico como segunda, pues también me había llamado la atención. Me quedé sin plazas y al final me tocó el bajo. En ese momento no era lo que yo quería, pero me acabó encantando”.

Zona Zero en escena | Fuente: Zona Zero

Años después, cuando tenían tan solo 9 y 11 años respectivamente, empezaron a compartir su vocación: “Todo empezó como están las cosas ahora, los dos solos. Al principio no nos lo tomábamos en serio, simplemente pasábamos el rato. Con el paso de tiempo, fuimos conociendo a otros niños que también querían hacer música y llegó a formarse el primer grupo, de muchísimos integrantes. Y en ese momento, nos lo empezamos a tomar más en serio. Nos dimos cuenta de que la música nos movía, que nos daba la vida, aunque aún teníamos muy poca edad. Con 12 y 10 años a lo mejor no tienes el suficiente criterio como para saber qué es lo que de verdad quieres hacer, pero nosotros lo teníamos muy claro. No era un simple hobbie ni un entretenimiento pasajero. Queríamos darle a la gente lo que nos daba a nosotros la música de otros grupos”.

Aquella primera aventura daría paso a nuevos proyectos antes de consolidar su formación actual: “Después de esa etapa, pasamos por un segundo grupo que también formamos nosotros en un principio. Al tiempo se unió un integrante más, aunque nosotros siempre hemos sido el núcleo de nuestras distintas experiencias. Ese proyecto ya fue más en serio. Empezamos a tener más rodaje por salas y nos movimos por más por Madrid”. Las claras ideas de unos terminaron chocando con las dudas de otros: “Por este tipo de cosas se suelen acabar las etapas. Pero lo bueno es que siempre algo malo da paso a algo mejor”.

El renacer de Zona Zero

Zona Zero supuso, por tanto, un nuevo punto de partida. Pablo y Sergio volvieron a la casilla de salida: se encontraban de nuevo ellos dos solos. Sin la presencia de otros integrantes con los que no existía esa trayectoria compartida, Pablo explica cómo recuperaron la complicidad de sus inicios: “Cuando tienes más gente de por medio que no tiene esa relación de tanto tiempo que tenemos nosotros, no hay esa misma conexión. Zona Zero es un nuevo comienzo porque ya podemos expresarnos los dos con la libertad que tenemos, con esta sintonía que tenemos los dos”.

Aunque se presentaron al mundo con una propuesta de rock revolucionario y “sin filtros”, ese carácter agitador trasciende la actitud sobre el escenario y busca, ante todo, transmitir un mensaje emocional capaz de conectar con el oyente: “Nosotros expresamos nuestra intención de poder alegrar el día y dar distintas perspectivas a la gente a través de nuestra música, con lo que son nuestras vivencias y todo lo que expresamos a través de ella. Queremos que escuchen nuestras canciones y animarles en los malos momentos. Buscamos ayudar a la gente e influir en su estado de ánimo”.

Una de las características más llamativas de Zona Zero es su reducido número de integrantes. Con tan solo una batería y un bajo, construyen un sonido visceral y orgánico, sin necesidad de guitarra eléctrica: “Nosotros somos un power duo de rock. Pablo toca el bajo eléctrico y bifurca la señal de tal forma que suena el sonido del bajo eléctrico y a la vez el sonido de dos guitarras”. Se trata de un proceso de adaptación que exige originalidad para lograr que dos personas en el escenario consigan la rotundidad sonora de una banda tradicional de cuatro miembros.

Detrás de una fórmula musical tan madura se encuentran dos artistas muy jóvenes —de 19 (Pablo) y 17 (Sergio) años —. Frente al clásico dictamen de que los estudios deben ir siempre antes que la música, ambos tienen la firme convicción de compaginarlos y entregarse al cien por cien a su vocación. Esta juventud, no obstante, lejos de ser un obstáculo, la asumen con naturalidad: “Hay muchísima gente que comienza a dedicarse a la música muy pronto y llega a hacer grandes cosas. Por ejemplo, Michael Jackson empezó muy joven. Con cualquier edad puedes transmitir un mensaje valioso que de verdad puede llegar a la gente”. Afirman no verse afectados por los prejuicios y creen que pueden llegar al público de su edad sin problemas: “Hoy en día, los gustos son más variados. La gente más joven, de nuestra generación, cada vez escucha más tipos de música. Se acercan un poco más al rock, aunque siempre hay muchos gustos distintos”.

El verdadero pilar del proyecto reside en su honesta y profunda confianza. Más que socios musicales, Sergio y Pablo se identifican como verdaderos hermanos. Con una trayectoria común que se remonta a los primeros años de vida, Pablo explica cómo esa sintonía marca la diferencia: “Llevamos mucho tiempo juntos. Hemos compartido experiencias y pasado por situaciones de las que muy poca gente ha salido reforzada. Entonces, hemos compartido muchísimas vivencias juntos. Todo eso nos da la confianza de poder entendernos en el escenario solo con mirarnos”. Estos años de amistad y de constante apoyo mutuo han forjado una conexión inigualable. Ninguno de los dos concibe desarrollar su carrera musical ni su día a día al lado de otra persona.

Esta misma familiaridad hace que el proceso creativo, en todos sus aspectos, sea más ameno. Como banda emergente, dependen únicamente de ellos mismos: además de componer, actúan como creadores de contenido, dirigen sus propios videoclips, editan el material y gestionan su imagen en redes sociales. Una labor exigente que no les asusta: “Lo que uno quiere, algo le cuesta. Nada en esta vida es regalado. Siempre te vas a tener que esforzar. Es difícil, porque solo somos dos, pero tenemos una meta clara y mucha pasión. En el mundo de la música independiente, todo es gestionar”. Al fin y al cabo, son dos amigos creando juntos, pasándolo bien y disfrutando del camino a la cima.

El apoyo del hogar

En una industria donde la competitividad puede llegar a intimidar, a Zona Zero no le tiembla el pulso. Defienden con firmeza que el éxito no depende de grandes presupuestos ni de cifras millonarias: “Lo más importante es el mensaje, porque todas las artistas tienen su comienzo. Debes tener muy claro qué quieres transmitir a la gente y tienes que saber conectar con tu público. Hay ejemplos de canciones muy populares que a lo mejor no cuentan con una gran producción ni presupuesto, pero que poseen esa capacidad de conectar con el oyente. Todo es propósito y esfuerzo”.

Aun así, admiten que cuentan con un aliado clave: su productor musical y exbatería de Dover, Jesús Antúnez. Lo definen como su “padrino musical”: “Estamos súper agradecidos con Jesús. Él ha sido una figura muy importante para el desarrollo de Zona Zero desde el principio. Ha apostado por nosotros, nos ha dado siempre su apoyo y nos ayuda en todos los aspectos. En cuanto a producción, es increíble el sonido que saca”. Aprenden constantemente de él y ostentan una gran cercanía.

Más allá de las figuras de apoyo que han encontrado en la industria, sus verdaderos mentores siempre han estado en casa. Su familia se encuentra completamente volcada hacia el proyecto y han mostrado un apoyo incondicional a lo largo de los años, siempre respetando su autonomía: “Están ahí siempre. Creen en el proyecto y nos apoyan en todo. Aunque en la toma de decisiones siempre lideramos nosotros. Son nuestros padres y quieren lo mejor para nosotros, pero la última decisión es nuestra”.

Cara a cara con el público

Zona Zero pone fin a su inicial etapa de presentación mirando de frente a su público. Tras el lanzamiento el pasado 30 de julio de su sencillo Cámara Lenta, una composición donde abordan la amargura de un amor no correspondido e intentan romper con la visión idealizada de las relaciones mostrando su vulnerabilidad, la banda fija su objetivo inmediato en el directo y en la consolidación de un vínculo genuino con su público: “Nuestro siguiente plan es seguir dando conciertos, porque ahí es donde de verdad conectas cara a cara con el público. Esa cercanía en el escenario y la energía que te da no tiene precio. Queremos llevar nuestra música a más gente y seguir conectando con el público”.

Para dar carpetazo definitivo a esta primera era y marcar el rumbo hacia su madurez, el dúo madrileño ya planea el lanzamiento de su primer EP. Aunque sus aspiraciones van mucho más allá y ya se encuentran inmersos en la grabación de su proyecto más ambicioso: “Estamos preparando lo que va a ser nuestro primer EP, que se lanzará en poco tiempo, y a la vez estamos en el estudio grabando lo que será nuestro primer álbum”.

En este horizonte sonoro aguarda un repertorio dinámico y heterogéneo. Fruto de sus variadas influencias musicales —que abarcan desde Sober, Royal Blood o Green Day hasta el metal de Sleep Token o el pop de Michael Jackson—, el grupo promete elevar la intensidad con pasajes de diversa sonoridad dentro del rock: “Tenemos influencias de estilos muy distintos y eso hace que el sonido de Zona Zero sea tan propio. Nos esperan canciones muy diversas: algunas más melódicas, otras más potentes y enérgicas, pero todas forman parte de nuestra madurez como banda”.

Al ser preguntados sobre qué tema define mejor la esencia de Zona Zero o si temen perder el rumbo durante el proceso creativo, Pablo y Sergio se muestran tajantes al defender la autenticidad innegociable de cada una de sus composiciones: “Todas las canciones son cien por cien Zona Zero. Todas surgen de nosotros, de nuestras experiencias y preocupaciones, y por eso todas son igual de importantes y esenciales para nosotros”.

A modo de broche final, y como mensaje dirigido tanto a su audiencia como a aquellas formaciones jóvenes que están dando sus primeros pasos, los integrantes del dúo resumen el cimiento sobre el que han construido su carrera desde la niñez: “Constancia, trabajo y, sobre todo, creer en lo que haces. Si tú no crees en ti, no llegas a nadie. Por muy mal que se pongan las cosas, hay que seguir adelante y luchar siempre por tu pasión”.

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